Tipos de personalidades: sé un optilista

Según un estudio realizado por la Universidad Carlos III de Madrid (UC3M), en colaboración con las universidades de Barcelona, Rovira i Virgil y Zaragoza, el 90% de la población se puede clasificar en cuatro tipos básicos de personalidad, en función de las características de su comportamiento social.

A partir del análisis de la respuesta de 541 personas ante situaciones de cooperación o trabajo en equipo, se concluyó que: un 20% de las personas respondían a un perfil optimista, otro 20% a un perfil pesimista, otro 20% a confiados y en cambio un 30% al perfil envidioso. Otro 10%, en cambio, no respondía a los patrones establecidos, ya que parecía escoger más bien por azar.

Pero hasta los propios investigadores ponen en duda los resultados ya que se trata de un estudio muy teórico y que “las personas no funcionamos así, porque cuando nos encontramos a un desconocido, que es lo más parecido al experimento, no sabemos de qué tipo de personalidad es, por lo que tampoco es fácil tenerlo en cuenta para interaccionar con él”.

Lo malo de este estudio es que no contempla una personalidad establecida, fehaciente y necesaria para la sociedad según hemos constatamos en Noupertres: la personalidad optilista.

La personalidad optilista

Pero, ¿qué es eso del optilismo?

Por nuestra experiencia, en Noupertres sabemos bien que las situaciones solo pueden mejorar cuando se analizan y se enfocan de una manera profesional y sin fatalismos, ayudados de una mirada externa que sepa encontrar las vías para solucionar los momentos de crisis y los conflictos en las personas y en su entorno familiar.

Sólo ser consciente de la parte realista o de la vertiente optimista, no provoca efectivamente un crecimiento personal. Hace falta entrenamiento: esfuerzo y tiempo suficiente para aprender a fracasar, pasar momentos de crisis, saborear los triunfos sin dejar de perseverar en los proyectos, sin perder el norte de lo que ocurre ni del tiempo que se necesita para ello y siendo conscientes de que en nuestro camino, aportamos algo positivo a los demás.

Por ello, es necesario que tengamos una personalidad optilista, para apoyar al prójimo, para aportar valores a la sociedad y para ser un valor de crecimiento en el día a día.

¿Te apuntas a la marea optilista?