Entrevista a Elvira Peris, cofundadora de Noupertres

Introducción antes de la entrevista

Elvira Peris es la cofundadora de Noupertres Gestiò Social, y desde hace más de 25 años trabaja en el campo de lo social. Desde muy joven empezó en la educación compensatoria, trabajando en barrios preferentes, en la colonia de San Vicente Ferrer, en protección de menores, entre otros.

Posteriormente, saltó al ámbito de las drogodependencias, haciendo la función de terapeuta. En este sector estuvo más de 20 años trabajando en todas las áreas, desde el tratamiento, la prevención o la atención judicial. Siendo, además, una pionera ya que al ser el inicio, de estos métodos, ha estado siempre aprendiendo, preguntándose qué es lo que se debería hacer.

Después de estos 20 años, decide centrarse en exclusiva en la prevención, dado que Elvira cree mucho en estas prácticas, lo que le da pie a estar en una UPCCA, gestionando un departamento de Bienestar Social y empezara a ejercer como trabajadora social. Es en este momento cuando observa una realidad más completa y más compleja, naciendo en su interior un deseo de dar respuestas.

Sin más, os dejamos con la historia de Elvira, la historia de una mujer luchadora que un día tuvo un sueño, el sueño de ver que las personas son la mejor valía para la sociedad.

Entrevista:

¿Por qué decidiste crear Noupertres?

Nace porque Laura (la otra socia) y yo trabajábamos en la administración pública. Durante este periodo vimos que había ciertos aspectos que la gente necesitaba y no éramos capaces de cubrir. Pero por otro parte, también conocí a una gran cantidad de profesionales que querían dar ese paso o tener un sistema de ayudas o un contexto en el que fuera más flexible el trabajo para cubrir las ayudas necesarias en la sociedad.

A raíz de quedarnos sin trabajo en el año 2009 y pese a la situación de crisis en la que nos encontramos, Laura y yo, nos planteamos crear lo que habíamos necesitado de ciertas empresas cuando estábamos en la administración pública, tanto a nivel técnico como a nivel ciudadano de un municipio. A partir de ahí empezamos a gestar la idea.

Una idea que parte del hecho de haber estado en Servicios Sociales, una disciplina multiproblemática, desde donde atendíamos a las personas muy sesgadamente, como si fueran una “pieza de puzzle” y no desde una visión completa. Con el deseo de hacer una atención integral y con un único planteamiento de “usted tiene un problema y hay gente que sí que le puede ayudar, si no somos nosotros lo vamos a buscar”, con esta primera idea empezamos la andadura.

Al principio empezamos trabajando muchísimo el tema de drogodependencia porque, por mi perfil y experiencia profesional, me identifican mucho con este tipo de tratamientos. Lo que sucede es que al ir abriendo la atención a todo tipo de demanda empiezan a venir casos muy diferentes, pero esto es lo que buscábamos dado que lo que pretendíamos es ser un observatorio para analizar y ver qué es lo que necesita la persona. De este modo empezamos a integrar en el equipo profesionales especialistas en diferentes campos, que da como resultado que poco a poco vayamos creando unas respuestas muy personalizadas, llevándonos a diferenciarnos en el hecho que no somos un centro específico de una sola problemática sino que “tú tienes un problema y hay un grupo de personas que te pueden ayudar; si no te pueden ayudar en ese mismo lugar, van a derivarte u orientarte en el recorrido dentro de nuestra sociedad para intentar mejorar en tu problema”.

Cómo es qué dos mujeres, como tú y Laura, ¿decidís meteros en el campo de lo privado para ofrecer algo social, siendo algo tan sumamente innovador?

Ser libres. Tener un contexto donde debíamos hacer lo que creíamos hacer.

Si tú estás trabajando para alguien estás más seguro, estás más cómodo, podríamos decir que se “vive” más tranquilo en el ámbito laboral. Pero, a nivel profesional, cuando uno tiene inquietud de hacer lo que uno quiere, necesita trabajar su libertad para hacer lo que cree que debería hacer o al menos probar para ver si de otra forma puede funcionar mejor, e indudablemente esto lo tenía que asumir yo.

Lleváis 5 años en linde, durante este periodo ¿qué es lo que te ha hecho decir “sigo para adelante con el negocio” y cuál es la peor anécdota que hayas podido tener?

Lo mejor es ver que un modelo de trabajo que tienes en la cabeza, a pesar del esfuerzo que supone, funciona y las respuestas están ahí.

Lo mejor es ver que trabajar en prevención vale la pena, que es real. Nosotros trabajamos la prevención, nos anticipamos al problema. Demostrar que cuando trabajamos la familia en el contexto social y profesionales, todos a una, la intervención comunitaria es válida y que la prevención es válida. Además, que pasan los años y ves que la gente está bien, ves que lo que era sufrimiento es crecimiento personal, sin lugar a dudas eso es lo mejor, enganchar a la gente a vivir.

Lo mejor es ver que la gente tiene cosas que dar a la sociedad, que esto no es “tú estás mal, yo estoy bien, yo te curo” sino que todos somos recursos para la sociedad. La gente viene aquí y el que “peor” está es la medicina para otro.

Lo mejor es vivir el trabajo comunitario con las familias, con la comunidad que son los colegios, las escuelas, todos los agentes sociales… saber que sí que se puede, que cuesta muchísimo, que no está en el imaginario, que es una realidad palpable.

Lo mejor, encontrar a gente optilista, tener un equipo de trabajadores como el que tengo.

La peor parte es la de gestión empresarial, el freno de la economía, es decir, que la velocidad viene dada en gran parte por la economía.

Lo peor es el coste económico que supone la búsqueda de los recursos, el esfuerzo de las familias. Aunque está demostrado que el coste es muchísimo más económico que los males que vendrán, para todos, para la familia, para la persona, para la sociedad… Pero esa parte de tener que cobrar, para mí, es muy dura. Yo la supero porque pienso en mis trabajadores que se merecen que sean reconocidos, valorados y cuidados. Siendo además, un trabajo muy importante, que no todos pueden hacer y que requiere formación… Los trabajadores que tengo son grandes profesionales y humanamente son insuperables. Gracias a ellos y a los que vienen tenemos una gran calidad humana, pues para tratar estos temas se ha de tener confianza y confianza la da quien tiene calidad humana, el que es paciente, es humilde, el que sabe esforzarse, el que sabe que tiene que dar para recibir e indudablemente, se nota.

Has mencionado el optilismo, me gustaría que explicaras esa filosofía tan positiva que lleváis por bandera.

La verdad es que nos costó mucho el nombre.

El optilismo es cuando todo está cayendo, tú sigues pensando que la persona es libre de hacer cambios, es capaz de hacerlos y que para eso es necesario saber la realidad de las cosas pero creer en uno mismo y en la gente. Es la capacidad de mirar las cosas buenas del otro, la capacidad de mirar el punto donde nos tenemos que apoyar para producir cambios y es el decir que a pesar de que hay algo mal tenemos capacidades para producir los cambios para dar sentido a lo que está sucediendo, inclusive disfrutar mientras lo estamos cambiando.

Para resumir, el optilismo es una filosofía que se basa en decir que “por muy mal que estén las cosas siempre hay algo que podemos hacer”.

Además el optilismo es comunitario, no es algo individual, necesitas a los demás para desarrollarlo y para vivirlo, por eso el concepto comunitario nuestro. En definitiva, es creer en el hombre, sabiendo que el hombre no es ni todo bueno, ni todo malo pero saber que andando juntos se llega a nuestras metas.

Como reza una de nuestras frases: las personas ayudan  a las personas para hacer una mejor sociedad.

Es muy gracioso ver que ante ofertas de trabajo, la gente nos dice que ellos son optilistas y que deben de trabajar aquí. Tener un proyecto donde la gente se identifique sin conocernos de nada es muy gratificante, da sentido a lo que estamos haciendo.

A fecha de hoy, ¿cuántas personas habéis ayudado a que ayuden a otras personas?

entrevista

Pues aproximadamente tenemos ahora unos 245 expedientes de problemáticas o demandas muy diferentes.

De ese grupo, cada uno está en una situación diferente algunos ya están cerrados y otros se sigue con el proceso. En definitiva son personas, familias que han acudido aquí.

Con relación a esto, queremos hacer una investigación de la demanda social, porque muchas veces cuando estás en un recurso ya específico, la demanda que recibes es la oferta que tú estás haciendo. Pero si nosotros decimos que nuestra oferta es abierta va llegando demanda de diferente tipo, pudiendo servir como observatorio para averiguar qué es lo que las familias demandan de ayuda social.

Al respecto de esto último que comentas, ¿qué proyectos futuros hay en Noupertres?

Hemos creado un observatorio. Ahora mismo nos encontramos en la fase de la recopilación de información de 10 años de trabajo y, de momento, estamos justo en la mitad para poder realizar la valoración.

Otro de los proyectos es el del Diagnóstico Precoz. El cual nace porque nos dimos cuenta que acuden muchas problemáticas porque no han sido diagnosticadas, sin ser tan difícil el diagnóstico. Porque hay diagnósticos que son muy complejos, pero hay algunos que, perfectamente, se pueden realizar. Pero hace falta coordinación y ponerse en marcha. Un diagnóstico correcto y a tiempo facilita mucho las cosas.

Dentro del Diagnóstico, tenemos la demanda interna, la personal e individual que hacemos a la problemática que se tiene. A raíz de esta demanda, se ha iniciado un proyecto en el cual nos preguntamos: “¿podemos empezar a hacer diagnóstico precoz para plantearnos si hay algunos ítems que nos indican que puede haber peligro y empezar a trabajar?”… Esto lo queremos hacer en los colegios, para ello contamos con un proyecto piloto para que participen 10 colegios y con ellos trabajar 2 o 3 años. Pero, para llevarlo a cabo, se necesita una estructura más de Conselleria, de colegios, de Ampas… Nosotros hemos hecho la oferta ahora esperamos a ver si está la demanda.

Tenemos otra parte que es el Centro Educativo Terapéutico que se centra en casos muy particulares y que a lo mejor por su particularidad, que no hayan estado diagnosticados bien o que estando bien diagnosticados tienen varias patologías y no encajan en el grupo que se les ha identificado de enfermedad, necesitan un centro terapéutico. Para que se entienda, las personas vienen a estudiar pero el estudio es una herramienta, no un fin. El objetivo es la parte personal, es intentar que el chaval no salga del sistema, por ningún motivo, haciendo nosotros de colchón de intervención terapéutica con la familia, con los colegios, individualmente con él, sanitariamente… para que a la vez que no se salga del sistema y a la vez pueda ir entendiendo y respondiendo a las necesidades personales que él tiene.

A raíz del Centro Educativo Terapéutico nace el Programa de Inserción Laboral para un perfil que es invisible: discapacitados intelectuales. Este perfil se caracteriza porque no tienen ningún rasgo físico y su dificultad de entrar en el mundo laboral, ya que se quedan en el “limbo”, dado que no son identificadas siendo personas muy necesarias y muy válidas para trabajar, no pueden incorporarse porque hay una pieza que falta en la sociedad. El empleo con apoyo, en estos perfiles, no se hace y nosotros queremos que se haga.

Otro de los aspectos que nos queremos dirigir y que después de 4 años sí que lo estamos haciendo, es la Mediación Familiar en periodos de divorcio desde un prisma de los hijos. Se trata de poner unas bases para que una ruptura matrimonial no signifique que todos sufran más de lo necesario. Hacer medio año bien este trabajo, el bienestar en el futuro es impresionante. Los costes son más económicos, la rentabilidad emocional es mucho mejor… En definitiva, hacer mediación pensando en los hijos.

Nos dedicamos también a la formación a profesionales y a padres.

Y, otro de los proyectos que tenemos, es la propuesta a entidades públicas de proyectos donde los equipos son multidisciplinares. Pero tengo que decir que esto cuesta, dado que les es complicado entender el tener un equipo multidisciplinar donde lo importante son los objetivos más que los tiempos de permanencia.

Para terminar, además de todo lo que estás comentando, también hay una asociación, ¿qué función tiene y por qué motivo se creó?

Nosotros somos una empresa social. Noupertres tiene una forma jurídica que es una SL pero tiene unos objetivos sociales que la convierten en empresa social. Es decir, nosotros somos una empresa cuya finalidad la gente la entendería muy bien si fuéramos una fundación. Al ser una SL con una estructura social no se llega a comprender muy bien. Máxime cuando nuestro concepto en el momento en que nacemos no se contempla, ni se sabe y ni se entiende. Al final para intentar que nos escucharan y presentar algunos proyectos creamos una asociación. Además, porque también hacemos actividades que pueden generar unos beneficios que no estaban contemplados en la estructura de la empresa. A parte, a pesar de ser una SL, viene mucha gente que quiere ser voluntaria pero como empresa no se contempla en cambio como finalidad social, el voluntariado, sí que forma parte de un compromiso con la sociedad. De este modo, esto justificaba crear la sociedad para que fuera gestionada por voluntarios optilistas que creen en este sistema.

Es decir que la empresa tiene un componente profesional y la asociación tienen un componente de movilización de recursos económicos o humanos para que vayamos expandiéndonos en todos los sentidos.

En definitiva, no nos constituimos en asociación porque queríamos que las personas que estuvieran trabajando en Noupertres tuvieran la protección laboral de un trabajador. Tal y como reconoce nuestra sociedad. Que sus virtudes y cualificaciones fueran recompensadas.